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Mostrando las entradas de abril 22, 2012

100 años sin el padre de Drácula

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Se cumplen nada más y nada menos que cien años de la muerte de Bram Stoker, uno de los escritores románticos más famosos de toda la historia. Su obra más famosa – y tal vez la única que muchos conocen – es Drácula, esa novela epistolar en la que descubrimos temas tan complejos como el folklore de la época, elpapel de la mujer o la inmigración, entre otros muchos. Y por supuesto, la historia del que tal vez es el vampiro más famoso de la historia. A pesar de haber sido todo un éxito desde su publicación, como curiosidad cabe destacar que no fue hasta hace apenas 30 años cuando fue admitida dentro del grupo de los clásicos en la Universidad de Oxford.Pero no fue esta la única novela de Bram Stoker y por ello, queremos hacer mención a otros títulos igual de magistrales y que, por desgracia, son menos conocidos. Así, destacan El entierro de las ratas o La madriguera del gusano blanco, una obra escalofriante que, según cuentan, comenzó a escribir bajo los efectos de narcóticos y que es una…

RAZONES PARA LA LECTURA

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Para ser inteligente, para creerse inteligente, para sentirse inteligente. Para no estar solo, para estar solo, porque más que solo vale estar mal acompañado aunque mucho se diga que no hay libro malo. Porque hace frío ahí fuera, porque llueve sobre el corazón y gusta ver la tinta sobre los campos de nieve. Para ser entre la gente. Para fumar sin sentirse culpable, para dejar de fumar y las manos no se escapen en busca del aire de nadie. Para tener un libro de bolsillo en el bolsillo y ocuparse de un mientras, un ya veremos y de un entretanto. Por vista, gusto, tacto, olfato y oído y para saber qué alumbra lo que tanto nos gusta. Por ego y por apego. Para esconderse, para mostrarse, para vestirte, para desnudarte. Porque sí, por si, porque no, para no. Para ser feliz, por no ser feliz, por infeliz. Para andar el camino, para encontrar el camino, para olvidar el camino, para construir un camino, para hacer un alto en el camino. Para no perder el tren. Por sed, por hambre, p…