Lo arrancado (Silvia Pailhé)
Leo a Sábato en su libro “Antes del fin”. Encuentro, solitaria, una frase de Hugo Mujica. Me conmociono de inmediato, porque me veo en esa nada en la que aparecí, sin preámbulos, de repente, después de una llamada telefónica, de una ambulancia, de buitres con heladeras azules, expectantes, que esperaban que ocurriera lo que finalmente ocurrió, de una bolsa de plástico negro, de un último beso al cuerpito vacío, de esa paz que llegó a sostenerme, de la certeza del ser más allá de esta tierra, de que era su momento para partir, pero de que no era el mío. “Yo me asusté con el primer silencio de tu muerte, que fue como si hubiera amanecido en el fondo del mar”, vuelven, por enésima vez estos renglones de “El otoño del patriarca” y también la imagen de mis otros hijos que me miraban, dulcemente desde la superficie, y el amor a la vida, intacto, inalterado ante los hechos. Estaba ahí, ...