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Mostrando las entradas de noviembre 21, 2010

Tocamos una meta: Pérgamo

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Cuando en Septiembre de 2008 nos embarcamos en una gran nave llamada Pérgamo, apenas avistábamos el horizonte, pero sabíamos que llegaríamos…

Hace poco más de dos años, la Biblioteca Vicente P. Cacuri del Sindicato Empleados de Comercio de Tres Arroyos, adquirió un nuevo programa de gestión y procesamiento con el fin de optimizar las tareas y llegar a sistematizar el material bibliográfico, publicaciones periódicas, audiovisuales, etc., así como la base de datos de usuarios y asociados. Con ello se buscaba no solo poner a la institución en un plano de tecnologías que demanda el siglo XXI, sino también como toda entidad abierta y canal de difusión cultural, llegar a todos los usuarios con datos precisos, operaciones más rápidas y eficientes y una inserción en el mundo real y virtual a través de todos los canales posibles de comunicación.


Una vez familiarizados con Pérgamo, cada uno de los que conformamos el plantel de la Biblioteca, encaramos diferentes tareas a los fines de lograr la me…

Publicaciones sobre EQUINOTERAPIA

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Recientemente nuestra Biblioteca recibió una importante donación desde la Asociación Argentina de Actividades Ecuestres para Discapacitados (A.A.A.E.P.A.D.), entidad sin fines de lucro, pionera en Argentina y en Latinoamérica que desde 1978 trabaja en esta actividad tan fascinante y enriquecedora desde todo punto de vista como lo es la EQUINOTERAPIA.
Desde este espacio, agradecemos el invalorable aporte e invitamos a nuestros usuarios a conocer las publicaciones recibidas.

La biblioteca en la cabeza: Magliabechi

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El que visite la Biblioteca Nazionale en Florencia podrá contemplar el busto de un hombre bastante feo y desaliñado, que mira al espectador con una extraña mueca en el rostro. Se trata de Antonio Magliabechi (1633-1714) y merece ocupar un lugar destacado allí porque sus más de 30.000 libros -que él legó a su muerte a la ciudad de Florencia a condición de que se pusiesen a disposición de sus ciudadanos- contribuyeron sustancialmente a la creación de dicha Biblioteca. Sin embargo, este gran erudito, bibliómano hasta extremos increíbles y benefactor de su ciudad natal es recordado ante todo por sus rarezas y por una serie de anécdotas -sospecho que algunas inventadas o exageradas- que las ilustran. Magliabechi procedía de una familia de artesanos y era orfebre, oficio que ejerció en su juventud durante varios años nada menos que en un establecimiento situado en el Ponte Vecchio. Pero poseía un don muy especial que pronto le hizo famoso, una memoria prodigiosa que le permitía recordar cas…