“Estoy leyendo a Borges”, se repite quien se paraliza ante la lectura del susodicho clásico, tildado popularmente como “difícil”. Hoy se puede decir, con tranquilidad (luego de un largo proceso crítico nacional que se activa sobre todo antes y después de la Dictadura) “estoy leyendo a Puig”. Manuel Puig, sin dudarlo, es un autor consagrado. Quitar el aura que suele acompañar a esta consagración, y que a veces empaña la mirada del lector, es el objetivo de esta nota. La importancia de Puig en la literatura argentina y su repercusión internacional, que obtuvo muy tempranamente, es innegable hoy. Su escritura surge casi por azar: concentrado en la escritura de un guión cinematográfico le viene a la memoria la voz de una tía, que comienza a transcribir libremente. Ese es el germen de “La traición de Rita Hayworth”, su primera novela. Se trata de un gran estudio socio-lingüístico del habla argentina de provincia. Es una novela coral, repleta de personajes, que muestra, muy ...