7.7.10

PIGNA Y GALASSO: La Independencia Argentina, dos miradas.

En la revista 2010-Dosmildiez que publica la Editorial Punto de Encuentro, el periodista Juan Manuel Fonrouge realizó el desafío de entrevistar a estos dos originales intelectuales contemporáneos, Felipe Pigna y Norberto Galasso. Ambos son reconocidos por no refugiarse en la elitista esfera que ha caracterizado el pensamiento académico y que en el presente, a 200 años de 1810, asumen nuestra historia desde lo que denominan, “el palpitante presente de nuestro pueblo”. Aquí un extracto puntual de ese diálogo.



–¿Concibe los hechos de Mayo de 1810 como una revolución? ¿Por qué la declaración de la independencia se produce 6 años más tarde?


Norberto Galasso: Los sucesos de Mayo de 1810 son una revolución en tanto el poder pasa del virrey, representante del absolutismo, a una Junta que expresa al pueblo. Es una revolución democrática, a semejanza en lo fundamental, a la Revolución Francesa. No es separatista, ni antiespañola en 1810. La interpretación más correcta, la da Juan B. Alberdi en “Grandes y pequeños hombres del Plata”: “La revolución argentina es un detalle de la revolución de América, como ésta es un detalle de la de España, como ésta es un detalle de la revolución francesa y europea [...] La revolución de América no era más que una faz de la revolución de España, como lo era ésta de la revolución francesa, como ésta misma lo era de la transformación porque pasa la Europa desde tres siglos”.


Mitre inventó una revolución de Mayo antiespañola, separatista, por el comercio libre (implícitamente pro británica) para legitimar su política de 1862. Hoy, inclusive los profesores de la línea de Halperín Donghi –como Luis A. Romero y José Carlos Chiaramonte- admiten que no comparten la versión de la Historia mitrista sobre Mayo. Chiaramonte sostiene que ya nadie da validez a la fábula de “la máscara de Fernando VII”, con la cual se intenta justificar el voto de la Primera Junta del 26 de mayo de obediencia a Fernando VII; sin embargo, el Departamento de Historia del Colegio Nacional Buenos Aires persiste en aceptarla. L. A. Romero, por su parte, afirma que Mitre “inventó” esa historia pero que debe procederse con cuidado porque es un “factor de cohesión de la nacionalidad” (Diario Clarín, 24/5/2002). Considero, por el contrario, que es un factor de colonialismo mental, legitimador de la influencia inglesa a partir de 1862.


La verdad histórica es la de Alberdi. La revolución popular española, del 2 de mayo 1808, donde constituye Juntas en nombre de Fernando VII, declara provincias a las colonias (22/1/1809) y convoca a que en América procedan de igual modo, democratizándose. (Por eso, entre 1809 y 1811,se producen los alzamientos en Hispanoamérica, en casi todos los casos, a nombre de Fernando VII). Por esta razón, hay españoles en la Junta y en el 2º Triunvirato. Por eso French y Beruti reparten estampas con la cara de Fernando VII (“Diario de un Testigo”) y por eso flamea la bandera española en el Fuerte hasta 1814.


Cuando la revolución democrática española es derrotada en 1814 y se vuelve al absolutismo, anulando la Constitución democrática de 1812, reponiendo la Inquisición, etc., se hace necesaria la ruptura (Carta de Posadas a San Martín, del 18/7/1814). La independencia, para no recaer bajo el absolutismo, resulta entonces urgente pues ahora España mandará dos flotas para recuperar “sus” colonias.


La revolución española de 1808 fue nacional (contra el invasor napoleónico) y se hizo democrática en la lucha, al constituir Juntas Populares que confiaron en que FernandoVII era progresista (estaba enfrentado con su padre, Carlos IV). La revoluciones americanas fueron inicialmente democráticas (antiabsolutistas) como prolongación de aquella y se hicieron luego nacionales, es decir, independentistas, cuando fracasa la revolución democrática en España. Por esta razón, hay seis años de diferencia entre los sucesos de mayo y el 9 de julio de 1816 en Tucumán, donde se declara la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica.


Felipe Pigna: Claramente fue una revolución al comienzo, un proceso revolucionario que va a durar bastante tiempo, que tuvo marchas y contramarchas. Las demoras de la declaración de la Independencia tienen que ver con las presiones británicas, por su condición de aliado de España, de hecho desde el primer día de la Revolución, Inglaterra presiona para que siga diciendo que ésto es en nombre de Fernando VII, y que no se adopte una actitud independentista que la pondría a Inglaterra en una situación incómoda por ser aliada de España en la guerra contra Napoleón. En ese momento, era la potencia que estaba acompañando a la resistencia Española contra Napoleón, de manera tal que no podía aparecer apoyando a movimientos independentistas. Todos sospechaban que los ingleses acompañaban clandestinamente esto pero no podía haber un documento inglés apoyando la independencia de Manuel Belgrano. De hecho, el reconocimiento va a llegar recién en 1825


POR UN PUEBLO UNIDO, EN LA LUCHA COTIDIANA POR CONSERVAR NUESTRA IDENTIDAD, IGUALDAD E INDEPENDENCIA REAL.

SIN OLVIDAR, SIN DESCANSAR

FELIZ 9 DE JULIO PARA TODOS

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