11.4.11

Sobre el origen de las Feria de Libros


Para explicar el nacimiento de una feria del libro debemos remontarnos al antiguo Imperio Romano, cuando la comercialización de los libros se vio favorecida por la demanda de las altas clases sociales.

La palabra “feria” se remonta al latin antiguo “fesiae” o “festivitias”, que significaba “dies festi” (días festivos). Años después, con el desarrollo de latín, estos términos cambiaron hasta llegar al “feriae” tan similar al que utilizamos actualmente.

El significado etimológico de “libro” proviene igualmente del latín “liber”, expresión con la que los romanos llamaban a la parte interior de la corteza de los árboles que se empleaba entonces para escribir.

De esta manera, las ferias de libros conocidas hasta entonces en el Impreio Romano perdieron importancia con la desintegración de este, viéndose en penumbras hasta el siglo XV que, gracias a la progresión y la proliferación de los libreros y a su creciente presencia en las ferias mercantiles, dotaron al intercambio de libros de una mayor notoriedad. Para finales del Medioevo, la presencia de libros en ferias mercantiles estaba ya extendida por toda Europa.

Por entonces, los libreros trabajaban al por menor recibiendo libros de grandes editores que ellos se encargaban de vender. Es así como comenzó a crearse una estructura jerárquica en comercio de libros, y cómo en diferentes puntos del Viejo Continente se empezaron a establecer las primeras ferias con libros en lugares como Lyon, Frankfurt o Medina del Campo. En ellas, no solo se comercializaban textos o manuscritos de los monjes, sino que también se podían encontrar especias orientales, lazos y telas de Flemish, seda china, artículos de vidrio de Venecia… No fue hasta algunos siglos después cuando se creó una feria especializada del libro.

Hoy en día, la cultura de la feria del libro no ha cambiado mucho desde entonces y en casi cualquier ciudad se puede encontrar una feria del libro coincidiendo su clausura con el 23 de abril, Día Internacional del Libro.

La elección del 23 de abril como día del libro vino dada por la coincidencia del fallecimiento de tres grandes escritores: Miguel de Cervantes, Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare, por lo que la Unión Internacional de Editores propuso este día a la Unesco para celebrar y fomentar la cultura y la lectura.

(fuente)


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