26.9.07

Recomendación del mes: La Pasión de CRIST

Trayectoria de CRIST:
Cristóbal Reinoso (Crist) nace en Santa Fe en 1946. A los 20 años se traslada a Córdoba, donde actualmente vive. Comenzó a publicar en 1965 en La Opinión Deportiva. Luego siguieron Humor Fuera de Borda, Rico Tipo, y El Malhumor de Crist en Patoruzú. En el '69 gana el concurso Buscando el Humorista del Año. organizado por la revista Gente. En el '71 forma parte del grupo fundador de Hortensia. Está en Clarín desde el '73. También publicó en Mengano, Sancho, El Ratón de Occidente, Satiricón, Chaupinela, Humor. Realiza ilustraciones para La Voz del Interior. En España publicó en El Jueves, El Mon, Play Boy. Publicó una decena de libros y fue premiado en salones internacionales de humor gráfico: Bordighera -Italia-, Piracicaba -Brasil-, Gabovro -Bulgaria- y Colombia.En noviembre de 2002 resultó ganador del premio mayor del 1er Festival Internacional de Humor Gráfico e Historieta de la Pasión Riverplatense, en Buenos Aires. Actualmente publica en la contratapa del Diario Clarín de Buenos Aires. Más

"No nos olvidemos del dibujo” (Entrevista en LA VOZ DEL INTERIOR, Córdoba)



La gente llora alrededor de un guardia de infantería. Sin embargo no hay tubos de gas lacrimógeno cerca. La gente llora, el policía toca el violín. Crist define la lógica de sus chistes gráficos como "algo infantil", un policía nunca tocaría un violín para hacer llorar a la gente y disuadir una manifestación. Se dice que los chicos siempre dicen la verdad. El humor de Crist, el humor infantil de Cristóbal Reynoso, nace del desfasaje entre varias verdades superpuestas, contradictorias, relacionadas por el absurdo. Los policías y los violines hacen llorar a la gente. La pasión de Crist también puede hacerte llorar. La risa que provoca la antología gráfica del humorista cordobés –un libro que finalmente hace justicia a la trayectoria de Crist y permite un enorme despliegue de sus capacidades como ilustrador, acuarelista y eterno experimentador de técnicas plásticas– es su efecto más rápido. Pero una lectura detenida de cada chiste lleva hacia otros lugares, más conmovedores que graciosos. Por un lado, la cuestión plástica, la búsqueda de belleza en la tragedia. Por el otro, el particular humanismo de un artista preocupado en rescatar algo esencial en el tsunami informativo de todos los días.


No es culpa mía. Uno de los detalles que más llama la atención de La pasión de Crist es la cantidad de composiciones sobre la guerra. Los conflictos bélicos le permiten a Crist desarrollar su obsesión detallista por las armas, su preocupación filantrópica y su impulso experimental (no hay dos soldados dibujados con la misma técnica en todo el libro). Cuando uno le pregunta a Crist por qué hay tanta guerra en su libro, él cita a Horacio Guaraní: "No es culpa mía si no traigo flores". "Prendo la televisión y veo Afganistán, Irak", explica Crist, y agrega que la elección temática también responde a una herencia: "Lo aprendí de Hugo Pratt, y ahora lo actualizo, en vez de una Thompson les dibujo un M16". Pero no se trata sólo de eso: "El problema de ahora es que no se sabe quiénes son los buenos", dice.

Por lo menos en su mejor versión, el humor es una herramienta de reflexión. Por ejemplo, en la obra de Crist. Su pasión por las armas no eclipsa su preocupación antibelicista. Además, en el caso de Crist, el humor no es siempre la principal vía de comunicación que propone a los lectores. "Me gusta mucho dibujar, no hago chistes para que la gente se cague de risa sino para mostrarle mis dibujos", asegura. Luego dice: "Soy más gracioso cuando hablo que cuando dibujo... cuando dibujo me pongo a dibujar, no sé si es un chiste o una pintura".


Recuperar el dibujo. "La tarea que tenemos nosotros se denomina humor gráfico, y la última generación de humoristas gráficos se ha destacado más que nada por su escritura. El Negro Fontanarrosa fue la cúspide, pero también se destacan Quino, Fontanarrosa, Maitena, Rudy, Daniel Paz", explica, y después hace un llamado: "Muchachos, se han olvidado de una parte: ¿por qué no le damos bola al 50 por ciento que está abajo del globo?". La apelación de Crist es interesante en un contexto muy particular para el humor gráfico. Cualquier cordobés puede comprobar, hoy mismo, que los libros de chistes y dibujos son mayoría en los estantes de la Feria. Por ejemplo, Gaturro, de Nik, Macanudo, de Liniers, y las reediciones de Mafalda, de Quino, y de Inodoro Pereyra, de Fontanarrosa, ocupan el lugar que años anteriores correspondió a Dan Brown. "Me gusta que pase lo que está pasando con el humor gráfico, y por eso es una buena oportunidad para un libro como el mío. Creo que hay que recordar eso, que nos estamos olvidando de dibujar. Si yo agarro un dibujo de Rudy, de Sendra, lo fotocopio y le cambio el globito, nadie se va a dar cuenta. No estoy tan seguro de que debamos llamar ‘humor gráfico’ a este tipo de humor, es más bien literatura humorística con pequeñas ilustraciones", dice, antes de recordar a sus maestros "silenciosos", dibujantes que no hicieron depender su humor del uso de la palabra. "Steimberg, Quino en su época de humor mudo, Sempé, la escuela francesa, Medrano, Sábat". Acaso de la nueva generación de humoristas los dos que exploran ese camino que exige Crist sean Liniers y Tute, dos artistas jóvenes que experimentan en la gráfica: "Me gusta Liniers, porque intenta cosas nuevas. Tute también. Yo, en cambio, la única novedad que puedo aportar es cuando me equivoco". No hay diálogos en La pasión de Crist. Casi no hay palabras. Un niño le arroja a un tanque de guerra un osito de peluche. Una cáscara de banana esconde un teléfono celular. Bin Laden pide silencio desde adentro de un inodoro. El Che Guevara lleva una remera de Maradona. Todo está en el dibujo. "Hice un libro como a mí me gusta –explica, feliz, Cristóbal Reynoso– un dibujo por página, y sin protagonismo del diagramador, quien "tiene que pasar a segundo plano como el ministro de Economía en los países civilizados". Oh, la humanidad. Los temas de Crist son los grandes temas del humor. Las verdades inconmovibles, conmovidas por sensaciones de témpera, de acuarela, de cualquier material que pueda dejar una mancha sobre el papel. Una mancha sobre las verdades que sostienen la tragedia del mundo. El devenir de la humanidad. El absurdo de la guerra. El olvido de lo que nos hace hombres en favor de lo que nos hace máquinas. La pasión de Crist: el humorismo es un humanismo.

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