13.11.07

Norman Mailer (1923-2007)

Escritor estadounidense nacido en Long Branch (Nueva Jersey). Estudió en las universidades de Harvard y de la Sorbona de París. Su paso por el ejército inspiró su novela naturalista Los desnudos y los muertos (1948), que se considera una de las mejores novelas sobre la II Guerra Mundial. Mailer escribió además Costa bárbara (1951), El parque de los ciervos (1955) y Un sueño americano (1964). Entre sus ensayos cabe destacar El negro blanco (1958) y Miami y el sitio de Chicago (1968). Tanto en su ficción como en sus ensayos, Mailer se muestra sumamente crítico con lo que él considera el totalitarismo inherente a las estructuras de poder en Estados Unidos durante el siglo XX. Su obra Los ejércitos de la noche (1968), una descripción de la marcha hasta el Pentágono en protesta por la guerra de Vietnam, mereció el Premio Nacional del Libro. América (2005), un retrato de la América política desde 1960 a 1999, desde la elección de Kennedy hasta las desventuras de Clinton, pasando por Nixon y el Watergate. Además obtuvo el premio Pulitzer, en 1980, por el conjunto de sus ensayos. Escribió también Un fuego en la luna (1971), sobre la llegada del hombre a la Luna; El prisionero del sexo (1971), una crítica del feminismo militante; La canción del verdugo (1979), basada en la muerte del asesino Gary Gilmore, que le valió su segundo Pulitzer; Noches de la antigüedad (1983), la primera novela de una trilogía sobre Egipto; Los tipos duros no bailan (1984), una historia de detectives llevada al cine en (1987), y El fantasma de Harlot (1991), una extensa novela sobre la CIA. En la mayoría de sus obras Mailer expresa su amargura ante la sociedad y plasma su filosofía liberal. También fue guionista, director y actor en varias películas. Su muerte nos deja sin una de las miradas más críticas sobre el establishment, aunque su legado permanecerá como ejemplo de la posibilidad de opinar desde el sistema y sin demonizar.

Fragmento de El Evangelio en nombre del hijo:


"Tampoco era fácil lograr comunión con la madera. Ninguno de nosotros podía olvidar que las manzanas del árbol del Edén habían poseído el conocimiento del bien y del mal; a veces parecía que el bien y el mal todavía estaban en la madera. Una pieza trabajada cinco días podía traicionar tu herramienta al menor error, y a menudo parecía que la tabla se rompía sola en dos partes. Llegué a creer que hasta una simple tabla puede actuar con conocimiento del bien y el mal (y mucho deseo de hacer lo último). Sin embargo, un hombre malo no puede pasar junto a un buen árbol sin que se le entristezcan las hojas. "


Fuente: El Poder de la Palabra

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