24.10.11

Día Internacional de las Bibliotecas

Desde hace catorce años, el 24 de octubre se celebra en toda España el "Día Internacional de las Bibliotecas". Esta fecha fue elegida para recordar la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, acaecida en 1992 durante el conflicto de los Balcanes y se conmemora en España gracias a la iniciativa que tuvo al respecto la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil.

Sin duda, esta fecha debiera servirnos para recordar que las bibliotecas públicas son una pieza imprescindible en el desarrollo de cualquier sociedad democrática, máxime en estos comienzos del s. XXI, en el que asistimos al cambio de paradigma de la cultura escrita a la cultura digital, con todos los cambios en el hábito lector que ello supone.

En este nuevo entorno, las bibliotecas públicas se nos presentan como una institución cultural básica e imprescindible, como un espacio de socialización y de intercambio de ideas, que busca facilitar el acceso a la información y el conocimiento a toda la ciudadanía sin exclusiones. "Los nuevos espacios públicos del conocimiento", las llaman algunos expertos.

El cambio experimentado por estas instituciones en las últimas décadas ha sido impresionante y en paralelo ha exigido un enorme esfuerzo por parte de los bibliotecarios y bibliotecarias para adaptarse a los nuevos retos y las enormes exigencias de puesta al día en su profesión. Sirva esta efemérides para homenajear a los y las profesionales de nuestras bibliotecas, así como para valorar su contribución a iniciativas como los clubes de lectura, actividad en la Córdoba brilla con luz propia gracias a un programa del que los cordobeses debemos sentirnos orgullosos.

Nuestras bibliotecas públicas hoy, además de ser pieza fundamental para el fomento de la lectura, se han convertido en un espacio de socialización abierto a toda la ciudadanía, donde se fomenta el sentido de pertenencia a la comunidad al tiempo que acercan nuevos soportes y tecnologías. De ahí que cada vez más se hable de "alfabetización informacional", como uno de los servicios que debe prestar la nueva biblioteca pública.

Pero hay algo que debe caracterizar a las actuales bibliotecas que quisiera resaltar por encima de cualquier otro valor, y es su capacidad de trabajar por la inclusión y la cohesión social, desde diversas perspectivas. Y es que sea cual sea la edad, el género o las necesidades especiales de los usuarios y usuarias, nuestras bibliotecas cada vez cuentan con más medios para hacer realidad el mandato constitucional de acceso universal a la cultura.

Desde los más pequeños con las llamadas bebetecas, hasta nuestros mayores que debieran contar con fondos en letra más grande y dispositivos de lectura adaptados a las frecuentes deficiencias visuales, o las personas con movilidad reducida, que no deben encontrar ningún tipo de barrera al acudir a su biblioteca, estas instituciones culturales deben empeñarse en ser modélicas y en estar abiertas a todos y todas sin exclusión, y de manera muy especial, a aquellos que se encuentran en situación de desventaja.

Córdoba puede sentirse orgullosa de su Biblioteca Central y de su red de bibliotecas públicas, una de las más extensas y mejores de Andalucía, pero corren malos tiempos para la inversión en cultura y debemos aprovechar la ocasión que nos presta la celebración del "Día Internacional de las Bibliotecas", para concienciar a la ciudadanía y a sus representantes políticos de que no podemos permitirnos dar un paso atrás en el apoyo a nuestras bibliotecas públicas, en las que tanto esfuerzo se ha volcado en las últimas décadas para intentar superar el déficit estructural que arrastraba nuestra Comunidad Autónoma respecto a estos equipamientos.

Una buena red de lectura pública es característica inconfundible de una sociedad avanzada. Y es que no debemos olvidar aquello de "más libros, más libres", sobre todo no deben olvidarlo los más jóvenes que deben encontrar en su biblioteca más próxima un espacio amigable y cercano para acceder a la cultura sin cortapisas. ¡Feliz día de la Biblioteca!


Rafaela Valenzuela

Exdirectora General del Libro y Concejala del Ayuntamiento de Córdoba por el Partido Socialista


Cuando la memoria se convierte en cenizas... Memoricidio durante el siglo XX

Parte 1. Copos de ceniza
“Nieve negra cayó sobre Sarajevo,
oscureciendo el cielo del mediodía con cenizas
del millón y medio de libros que ardían
en lo que una vez fue la Biblioteca Nacional”.
Phil Cousineau


“Memoricidio”. De Night Train, 2004.
Domingo, 25 de agosto de 1992. Durante toda la noche, los tiradores del líder ultranacionalista serbio Radovan Karadžić, emplazados en las colinas que circundan la ciudad de Sarajevo, apuntaron sus lanza-granadas, en forma totalmente intencionada, contra la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina, que incluía, entre sus colecciones, los fondos del Archivo Nacional. El fuego que se inició incineró el edificio hasta los cimientos, y, con él, desaparecieron todos los documentos que contenía.
Se desvanecieron, convertidos en copos de ceniza, unos 700 manuscritos e incunables, más de 600 títulos de publicaciones periódicas bosnias (algunas de ellas mantenidas desde inicios del siglo XIX) y una colección única del Bosniaca, además de los catálogos, valiosa información que permitía saber que títulos estaban incluidos entre los fondos.

Solo un 10 % de los documentos escapó a la destrucción. Los restos ennegrecidos de todo lo demás, de un valor cultural e histórico incalculable, flotaron sobre la ciudad durante los días siguientes (Lorkovic, 1992).

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