10.1.13

50 AÑOS DE RAYUELA



Rayuela es posiblemente el libro que más haya marcado la literatura latinoamericana del siglo XX. Sin exagerar, muchos críticos han comparado la obra de Cortázar con el Ulises de Joyce en el sentido de la profunda transformación que le imprimió a la literatura que le sucedió. Desde su publicación en 1963, Rayuela ha sido leída y emulada, y a Cortázar se lo recuerda, junto a Borges, como uno de los grandes de la literatura argentina.

Rayuela fue definida por su autor como una “contranovela”, ya que en este libro intenta romper con muchos estereotipos del género y proponer un acercamiento diferente al lector. En efecto, en Rayuela es el lector el encargado de construir su propio recorrido, de dar forma al libro que se está leyendo, en una lectura que no tiene nada de pasiva sino que es una actividad intelectual, creativa y por sobre todas las cosas, lúdica. Cortázar propone dos maneras de leer el libro: una, en el orden tradicional, hasta el capítulo 56. Con esto el lector tiene frente a sus ojos una novela más o menos convencional, la historia de Horacio Olivera, su relación con La Maga y los diálogos sobre la vida y el arte con sus amigos parisinos y porteños. Otra forma de leer el libro es siguiendo un orden que Cortázar propone, donde se intercalan capítulos optativos que llevan al lector hacia más allá de la novela, proponiendo reflexiones, curiosidades y pensamientos que se vinculan desde distintos lugares con la trama central del libro. Sin embargo, Cortázar deja implícito que la apropiación de la obra también es posible cuando el lector la lee en cualquier orden, construyéndola de esta manera a partir de sus lecturas. En esta obra Cortázar aprovecha para intercalar, en boca de sus personajes, diversas opiniones sobre la literatura, la música, el arte y la vida en general. En realidad la trama de Rayuela no es tan importante más allá de que sirva como disparador para la creatividad del autor y del lector.


"Yo escribí Rayuela porque me divertía enormemente escribirla, porque me gustaba…, porque me gustaba buscarme a mí mismo y tenía una especie de angustia y de ansiedad; en esa búsqueda de la de identidad que se refleja en el personaje de Oliveira que a su vez me refleja a mí en medida bastante considerable. Pero jamás se me ocurrió que mi novela pudiera entrar en competencia con la vida o con la realidad, en absoluto.”  Así se refirió Julio Cortázar a “Rayuela”, publicada hace 50 años, en 1963, y una de sus obras maestras. Uno de los aportes de esta novela es la ruptura con todas las que se habían escrito en esa época. En ésta Cortázar propone al lector que él mismo pueda elegir el orden en que leerá los capítulos: de manera sucesiva o siguiendo un esquema de saltos que se ofrece al comienzo del libro.  

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